jueves, 9 de febrero de 2012

De sordidos ocasos...

             En verdad me sentí muy bien. Muy agusto. No se como expresarlo. Eran aproximadamente las seis de la tarde, acabada de despertar de mi siesta de medio día y me disponía a ver que nuevo sucedía en las Redes Sociales. No había nadie en casa, por la mañana mi madre comento acerca de una salida que tendría, no se a donde, no puse atención. La casa estaba hundida en silencio y siluetas grisáceas. Solo los punzantes tic-tocs del reloj adornaban la estática penumbra. Fue un día nublado y lluvioso, no era tan tarde pero las sombras del ocaso empezaban a reinar. Me estremecí. Aun tumbado en la cama, recordé esas pelis de horror de los 80's y 90's, donde aun no se malgastaba el sublime recurso de paranoia y escenas estáticas para asustar a la gente. Hoy día se les asusta con Gore y demás fobias superficiales.

           Me levante aun con un zumbido en mi odio izquierdo y levemente mareado busque el switch de la luz. Falle un par de veces hasta dar con el. Lo accione y nada paso. Volví a intentar y sucedió lo mismo. Salí casi a gatas a la sala, donde los últimos rastros de luz diurna se fundían en el umbral de la puerta. Llegue al switch ubicado a un costado del sillón principal y lo accione. Una vez mas, nada paso. Para entonces era obvio lo que estaba sucediendo, la total ausencia de corriente eléctrica era un hecho. 

          Busque entonces las reservas de velas y veladoras que siempre tenia por bien, haber en la casa. Prendí bastantes, cerca de 20. La sala parecía como salida de algún ritual satánico donde hubiera sacrificios y asi. Me encanto la escena y me quede recostado boca arriba en la alfombra. Recordé entonces que tenia un libro pendiente de leer y me dispuse a encontrarlo. Entre tantas siluetas me fue un poco difícil encontrarlo. Yacía bajo una mochila y utensilios varios de papeleria, los que suelo usar en mi job. Y di con el. Una edición un poco precaria con portada dura en rojo vivo de Bram Stoker's Dracula. Daba igual, lo que me importaba era el contenido lírico que representaba. Me tire a la alfombra, y en medio de destellos de luz natural, empecé a leer...

 "Britista, 3 de Mayo, Este es el diario de Jonathan Harker..."
          Avance tan rápido que no me di cuenta, las letras se deslizaban como culebras enardecidas a través de mis ojos y mi mente digería tenebrosos enunciados de gélida soledad pura. Recorrí 66 paginas, incluido el Prologo y el Acerca del Autor. Y como de tanto que deguste tan macabros ensayos, no advertí que la corriente eléctrica  había vuelto. Me sobresalte y salí de mi comatoso trance. Fueron las dos horas mas placenteras que había tenido en semanas. Creo que volveré a intentarlo muy pronto...



No hay comentarios:

Publicar un comentario